CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

Volkswagen ha trucado el motor de mi coche.

¿A qué tengo derecho?

Actualizado a fecha 13/11/2015

El trucaje de los motores diésel de varios modelos de un número indeterminado de vehículos pero cuya cifra ronda los 11 millones en todo el mundo por parte del grupo Volkswagen es un escándalo sin precedentes que, amén de traicionar la confianza de sus clientes y las autoridades nacionales de multitud de países, supone un perjuicio para aquellas personas y empresas que tengan uno de esos coches trucados.

Por el momento, los únicos datos que se conocen con certeza son la mecánica del engaño y la disposición de Volkswagen de repararlo. Así pues, son muchas las cuestiones sobre las que solamente se puede conjeturar: la cantidad y los modelos afectados, la solución técnica que se implemente para solucionar el problema y el estado resultante en que queden los vehículos afectados.

Por ello, no es posible a día de hoy aventurar cuáles serán las consecuencias legales en que puede parar este problema, al que solo se puede por tanto hacer una aproximación provisional.

El que sigue es un catálogo de respuestas a varios interrogantes que plantea esta situación, que por provisional habrá de ser tomado con prudencia puesto que se irá actualizando progresivamente conforme vaya surgiendo nueva información relevante.

Sirva esta advertencia pues de invitación a todos los interesados para estar pendientes de esta página y de los eventuales derechos de que puedan estar asistidos. De la misma manera, pueden enviar sus consultas y dudas sobre este tema a carlosaplopez@icavigo.es.

¿En qué consistió el engaño de Volkswagen?

Volkswagen instaló un software en el ordenador principal que controla el motor -la centralita- de sus vehículos, cuya función es detectar cuándo el vehículo está en control de emisiones, por ejemplo, en un banco de rodillos. Cuando se activa, envía una señal a la centralita, que emite a su vez órdenes al motor para que genere menos óxido de nitrógeno (NOx); el cual está considerado como un gas contaminante, vinculado a enfermedades respiratorias y ataques de asma.

Ese software permite mantener el vehículo dentro de los límites legales de emisiones, a la par que eleva el consumo. Cuando el vehículo sale del banco de pruebas, el sistema se desactiva: se reduce el gasto, mejora el rendimiento y se dispara la emisión de NOx, contaminando entre 10 y 40 veces más de lo permitido.

¿A qué modelos afecta?

Afecta a modelos -no precisados todavía- de Volkswagen, Seat y Audi que montan un motor diésel EA189 TDI de cuatro cilindros fabricados entre 2009 y 2014, si bien la sospecha se extiende a todas las marcas del grupo que comercializan coches diésel, lo que incluye a Skoda e incluso Porsche, dado que Estados Unidos ha ampliado su investigación a los todoterrenos con motor de 6 cilindros y 3 litros.

¿Qué debe hacer Volkswagen? ¿Me costará algo?

Si, como es presumible, los vehículos afectados incumplen la normativa europea de emisiones contaminantes -que fijan su tope en 80 miligramos por kilómetro- Volkswagen deberá llamarlos a revisión a fin de remover ese software malicioso y cargar una nueva programación electrónica que mantenga las emisiones del motor por debajo del límite legal, proceso que lógicamente será gratuito para los propietarios.

¿Qué hago si me dan a firmar algo?

¡Tenga mucho cuidado! Los derechos de consumidores y usuarios son irrenunciables y cualquier acto contrario es nulo de pleno derecho. No obstante, en principio no estamos ante la reparación de un defecto amparada por la garantía postventa sino ante la entrega de un objeto distinto del pactado en el contrato de compraventa, cuyo consentimiento además fue obtenido con una evidente maquinación insidiosa orientada a vender un objeto que de otra manera no podría ser adquirido porque no cumplía los requisitos legales para salir a la carretera. Ello nos sitúa en la teoría general de los contratos y al margen de la protección dispensada a consumidores y usuarios. Lo cierto es que, allí donde lo llamen a revisión, no pueden obligarle a firmar nada, que es lo que yo le recomiendo.

Tras la desinstalación del software, ¿notaré alguna diferencia?

Puesto que el software malicioso disimulaba los niveles de emisiones contaminantes del vehículo a costa de un mayor consumo, es probable que, instalada la nueva programación electrónica, los vehículos afectados consuman más combustible y pierdan potencia, y con ello velocidad, pues requerirán mezclas más ricas en combustible para contaminar menos. Éste es, a mi juicio, el verdadero nudo gordiano y el desafío al que Volkswagen debe dar solución técnica.

¿Tengo derecho a reclamar?

Dependerá de si, tras una eventual revisión, su vehículo tiene unas prestaciones de mayor consumo o de menor potencia o velocidad; verificado este escenario, de la disposición de Volkswagen a compensar a los afectados y de los términos en que esté dispuesta a hacerlo.

Sin perjuicio de la posibilidad de llegar a un acuerdo, en términos generales tendrá derecho a una indemnización de daños y perjuicios e incluso a la resolución y anulación del contrato de compraventa del vehículo, con devolución recíproca de prestaciones por parte del comprador (el vehículo) y el vendedor (el precio abonado). Si era propietario de un vehículo afectado y lo vendió, tendrá derecho a reclamar de Volkswagen el perjuicio que le suponga la reclamación que le efectúe el comprador.

Tenga en cuenta que es posible que, en caso de resolución o anulación de la compraventa, en sede judicial puede determinarse la reducción del precio a devolver dado que lo que se devuelve es un coche usado, depreciado por su antigüedad respecto de la que tenía al tiempo de la compraventa.

Si quiero reclamar, ¿tengo que poner una demanda e ir a juicio contra Volkswagen?

A principios de noviembre de 2015 la Audiencia Nacional admitió a trámite una querella contra el grupo Volkswagen, imputado por los presuntos delitos contra el medioambiente, publicidad engañosa, estafa y fraude. Es posible -aunque muy pronto para anticiparlo- que a resultas de las diligencias practicadas por el juzgado encargado de la instrucción, se disponga la averiguación de los perjudicados y la reclamación de los daños y perjuicios que les correspondan por parte del Ministerio Fiscal.

Sin perjuicio de lo anterior, la ley le ofrece la posibilidad de evitar el procedimiento judicial acudiendo a la mediación o el arbitraje. Ambos son procedimientos voluntarios que, llevados a término, son vinculantes para las partes y ejecutivos en vía judicial.

En la mediación, las partes se someten a un procedimiento dirigido por una persona llamada mediador, cuya función es acercar las posturas de las partes a fin de dar una solución al conflicto que sea satisfactorio para ellas. En caso de llegar a un acuerdo, se levanta un acta que se lleva a escritura pública. Dado su carácter estrictamente voluntario y privado, puede abandonarse en cualquier momento una vez iniciado. Es rápido y más barato que la vía judicial -deben abonarse los honorarios del mediador-, si bien puede terminar sin acuerdo.

Si el propietario del vehículo afectado no es una empresa, puede optar también por el Sistema Arbitral de Consumo (SAC), exponiendo el perjuicio que ha sufrido y solicitando que la cuestión se resuelva a través de un arbitraje que puede ser de equidad o fundado en derecho. La sumisión al SAC es voluntaria, pero una vez hecha solo se puede abandonar de mutuo acuerdo con la otra parte, al contrario que en la mediación.

El arbitraje tiene la ventaja de ser más rápido que el judicial, porque el procedimiento arbitral excluye la posterior sumisión a la vía judicial y el laudo arbitral no admite recurso y porque, por término general, los tribunales arbitrales no sufren el estado de congestión en que se hallan los juzgados españoles. Además, acudir al SAC es gratuito.

Desde el punto de vista de Volkswagen tanto el arbitraje como la mediación pueden ser ventajosos en el sentido de que son procedimientos propicios para llegar a acuerdos que eventualmente incluyan una cláusula de confidencialidad, algo que se presume será de mucha utilidad a Volkswagen para los tiempos que le esperan.

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