CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

18/03/2016

Tribunal Supremo: la custodia compartida no exime del pago de alimentos cuando existe desproporción entre los ingresos de ambos cónyuges, o cuando uno de los progenitores no percibe salario o rendimiento alguno

En la actualidad, la guarda y custodia compartida es considerado por el Tribunal Supremo como la medida normal e incluso deseable en el curso de un procedimiento de divorcio o more uxorio en que se discuta la situación de los hijos menores comunes: permite, a juicio del alto tribunal, la efectividad del derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, y se prima el interés del menor, que exige un mayor compromiso y una colaboración de sus progenitores tendente a que este tipo de situaciones se resuelvan en un marco de normalidad familiar que saque de la rutina una relación simplemente protocolaria del padre no custodio con sus hijos que, sin la expresa colaboración del otro, termine por desincentivarla.

La guarda y custodia compartida pretende, en fin, aproximarse al modelo de convivencia existente antes de la ruptura de la pareja y garantizar al tiempo a los padres la posibilidad de seguir ejerciendo los derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad parental y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, lo que parece también lo más beneficioso para ellos.

En principio, la guarda y custodia compartida elimina la obligación de los padres de prestar alimentos a sus hijos -al menos, por los gastos ordinarios-, pues se entiende que éstos son responsabilidad del progenitor a cuyo cuidado quedan los hijos en cada momento.

No obstante, puede darse la circunstancia de que uno de los custodios carezca de recursos con que subvenir los gastos de sus hijos. En este caso, ¿puede reclamar que el otro progenitor preste alimentos a sus hijos, aun cuando rija entre ellos la guarda y custodia compartida?

Esto fue lo que se planteó a un juzgado de Sevilla con ocasión de un divorcio: un matrimonio con dos hijos en común, en el que la esposa carecía de empleo e ingresos. El Juzgado estableció la guarda y custodia compartida y fijó una pensión de alimentos a cargo del padre durante un plazo de dos años, período durante el cual se estimaba que la madre podría encontrar un empleo; la Audiencia Provincial de Sevilla, por el contrario, atribuyó la guarda y custodia a la madre y mantuvo la pensión de alimentos pero sin limitación temporal. El Tribunal Supremo, en su sentencia de 11 de febrero de 2016, ratificó la decisión de la Audiencia provincial salvo en lo relativo a la guarda y custodia, que estableció definitivamente que fuera compartida entre ambos padres.

La respuesta a la cuestión fue, pues, afirmativa. Sin embargo, el errático desarrollo del procedimiento judicial, donde cada instancia dio una respuesta diferente, da cuenta de que ésta no era nada sencilla.

El argumento del padre consistía en que, al adoptarse el sistema de custodia compartida, no es necesario el pago de alimentos, pues cada uno se hace cargo de los mismos durante el período que tenga la custodia de los menores; ante esto, el Tribunal Supremo declara que la custodia compartida no exime del pago de alimentos cuando exista desproporción entre los ingresos de ambos cónyuges o, como en el caso, cuando la progenitora no percibe salario o rendimiento alguno, ya que la cuantía de los alimentos será proporcional a las necesidades del que los recibe, pero también al caudal o medios de quien los da.

La percepción de alimentos -continúa- ni siquiera puede quedar limitada temporalmente, pues los menores no pueden quedar al socaire de que la madre pueda o no encontrar trabajo. Esa limitación temporal puede tener sentido en una pensión compensatoria como estímulo a la búsqueda de ocupación laboral, pero no tiene cabida en los alimentos a los hijos, pues estos tienen su razón de ser en la situación de necesidad de los hijos y, por tanto, deben mantenerse durante todo el tiempo en que ésta persista.

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