CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

19/02/2016

Tribunal Supremo: para decidir sobre la pensión compensatoria, podrán tenerse en cuenta las circunstancias existentes durante la convivencia de hecho seguida de matrimonio sin solución de continuidad

En 2003, una empresaria del marketing por Internet y un conocido matador de toros iniciaron una relación de convivencia, seguida de su matrimonio en octubre de 2008, que duró un año y dos meses y terminó definitivamente en divorcio en marzo de 2013 sin haber tenido hijos.

Merced al divorcio, la esposa solicitó, y le fue concedida, una pensión compensatoria por importe de 3.000 euros mensuales durante tres años. La razón de esta decisión se fundamentó en que el divorcio le provocaba una situación de desequilibrio económico, dado que careció de ingresos derivados de su actividad laboral mientras que la economía familiar estuvo integrada por los ingresos del marido, proporcionados fundamentalmente por la profesión taurina del matador; a la que por otra parte ella había contribuido realizando gestiones de administración de patrimonio e inversiones, además de apoyar sus actividades profesionales y mercantiles y la promoción de su figura durante todo el tiempo en que duró la convivencia, primero como pareja y después como esposos, con la consiguiente pérdida de oportunidades laborales.

Disconforme, el torero recurrió la sentencia de divorcio ante el Tribunal Supremo planteando una sutil cuestión. Partiendo del dato de que el Tribunal Supremo no admite aplicar las normas que regulan la ruptura matrimonial y aquellas relativas a la compensación económica a las convivencias de hecho o more uxorio, cuestionó que las únicas circunstancias que podían tomarse en consideración eran las propias del matrimonio -un año y dos meses- y no las precedentes de la convivencia de hecho -cinco años-, a efectos de otorgar una pensión por desequilibrio económico.

El intento del matador no tuvo éxito. En su sentencia de 16 de diciembre de 2015, el Tribunal Supremo admite que en los supuestos de convivencia more uxorio seguida de matrimonio sin solución de continuidad, podrán tenerse en cuenta las circunstancias existentes durante esa convivencia precedente para decidir sobre la pensión compensatoria.

Argumenta que cuando ambos cónyuges llegan al matrimonio con un desequilibrio económico entre ellos, no resulta indiferente que éste tenga su origen en sus diferentes condiciones personales y familiares, fruto de la trayectoria independiente de sus vidas, con ingresos profesionales o patrimonios notoriamente desiguales, o que, por el contrario, el desequilibrio, total o parcial de un cónyuge respecto de otro, venga propiciado por éste, como sería el supuesto aquí contemplado: una convivencia more uxorio desde el año 2003, durante la cual la conviviente dedicó a esa convivencia sus esfuerzos y colaboración, por la relación sentimental que mantenía con el que luego llegó a ser su esposo, dejando de lado expectativas y oportunidades laborales. Tal dedicación al hogar y a la colaboración profesional con el esposo tuvo lugar durante la unión de hecho y el matrimonio hasta que se produjo su ruptura, por lo que debe computarse aquel tiempo de convivencia a efectos de determinar la pensión compensatoria.

El Tribunal Supremo toma en consideración las circunstancias que provenían de la unión de hecho precisamente porque esta cesó para convertirse en una unión de derecho, continuando las relaciones entre ellos en las mismas condiciones y con los mismos roles que antes.

Tomadas en consideración, estas circunstancias se consideran como relevantes no solo para constatar la situación de desequilibrio, sino también para cuantificar la pensión y su extensión en el tiempo, en atención a la pérdida de expectativas de la esposa y el abandono de su actividad laboral en beneficio propio, para dedicar sus esfuerzos en beneficio del marido.

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