CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

12/02/2016

Tribunal Supremo: el banco debe proporcionar una información correcta y suficiente de sus productos financieros cuando los contrata con un cliente sin especiales conocimientos financieros

Una pequeña empresa dedicada a la promoción inmobiliaria contrató entre 2004 un contrato de permuta financiera (swap) con el Banco Santander. Un swap es un contrato complementario a un contrato de préstamo con tipo de interés variable, mediante el cual las partes pactan los tipos de interés mínimo y máximo, de forma que prestamista y prestatario quedan protegidos frente a excesivas bajadas o subidas respectivas del tipo de interés de referencia -por lo general, el Euribor-.

Tras algún tiempo con liquidaciones a favor del cliente, en 2007 comenzaron a producirse liquidaciones negativas, lo que motivó que banco y cliente pactaran diversos ajustes al contrato, formulados como confirmaciones del mismo; hasta que en 2009, cuando las liquidaciones eran ya muy negativas, la empresa decidió cancelar el swap y abonar la penalización por cancelación: 188.265 euros.

La empresa se dirigió entonces a los Juzgados y solicitó la nulidad del contrato y sus confirmaciones, así como la restitución de los saldos y el coste de la cancelación, argumentando que el banco incumplió el deber de informarle suficientemente del contenido del contrato, lo que motivó que no pudiera conocer cabalmente el contenido del mismo y las consecuencias que llevaba aparejadas.

Así formulada, la demanda fue estimada por el Juzgado de Primera Instancia de Vitoria, la Audiencia Provincial de Álava y, finalmente, por el Tribunal Supremo en su sentencia de 30 de diciembre de 2015.

La ley impone a la entidad financiera que comercializa productos financieros complejos el deber de suministrar al cliente inversor no profesional una información comprensible y adecuada de tales instrumentos o productos financieros, que necesariamente ha de incluir orientaciones y advertencias sobre los riesgos asociados a tales instrumentos.

Tras recordar el contenido de este deber, el Juzgado de Primera Instancia estimó que el representante de la empresa, que carecía de especiales conocimientos financieros, no fue suficientemente informado por el banco del contrato y sus sucesivas confirmaciones, que le fueron comercializados como si se tratase de un seguro frente a la subida de los tipos de interés, de forma que no pudo tenerse por cierto que éste supiera lo que estaba contratando, ni los posibles escenarios en los que pudiera encontrarse.

La Audiencia Provincial añadió a lo anterior que el deber del banco de proporcionar una información correcta y suficiente no puede deducirse del texto de los contratos y operaciones concertadas, puesto que el cliente debe disponer de toda la información relativa de forma previa al contrato, a fin de poder valorar adecuadamente cuál es su interés en el contrato proyectado y actuar en consecuencia, de tal manera que si llega a prestar su consentimiento, lo haga convencido de que los términos en que éste se concreta responden a su voluntad, y es plenamente conocedor de aquello a lo que se obliga y de lo que va a recibir a cambio.

El Tribunal Supremo, en definitiva, rechazó que hubiera una confirmación tácita por la ejecución de los contratos, ya que es lógico que se cuestionen los contratos a partir del momento en que los saldos resultan de manera continuada y por importe significativo de sentido negativo, pues es entonces cuando se alcanza a percibir el riesgo asumido, y las cancelaciones, reestructuraciones y abono del coste de cancelación se presentan como actuaciones tendentes no a ratificar lo anteriormente hecho sino a minimizar los efectos del importante riesgo asumido.

En el caso, mientras las liquidaciones del swap fueron a favor del cliente, éste no era consciente de su error, y las modificaciones sucesivas del swap, fruto de las primeras liquidaciones negativas, ahondaron en su confusión, pues se le presentaban como simples ajustes, que ocultaban el problema real sobre el que versaba el error, del cual el demandante solo fue realmente consciente cuando las liquidaciones pasaron a ser muy negativas.

Manuel Núñez 3, 2.º, Oficina 1, 36203 Vigo, Pontevedra
Teléfono +34 986225237, Fax +34 986225554
carlosaplopez@icavigo.es