CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

24/10/2014

Audiencia Nacional: "el suelo urbanizable programado a desarrollar por un plan parcial, tendrá la calificación de rústico a efectos tributarios mientras su plan parcial no sea aprobado."

En el año 2009, el ayuntamiento de Alcorcón efectuó una liquidación de IBI a una sociedad propietaria por un determinado suelo; al cual asignó la valoración propia de suelo urbano por tratarse de suelo urbanizable programado a desarrollar por un plan parcial que, sin embargo, no estaba aprobado.

Ello aparejó una mayor cuota tributaria de la que tendría si se calificara el suelo como rústico, que era justo la calificación que la propietaria consideraba tenía el dicho suelo, por lo que impugnó la valoración primero en sede económico-administrativa, y posteriormente en la Audiencia Nacional.

Centrado el debate en la calificación del suelo a efectos catastrales, la AN (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 6.ª, S. de 9 de octubre de 2014) argumenta que el legislador catastral quiso diferenciar entre suelo ordenado o de expansión inmediata, donde el plan delimita y programa actuaciones sin necesidad de posteriores trámites de ordenación, del no ordenado; el cual, aunque sectorizado, carece de tal programación y cuyo desarrollo urbanístico queda pospuesto para el futuro.

Así, a efectos catastrales sólo pueden considerarse suelo de naturaleza urbana el suelo urbanizable sectorizado ordenado así como el suelo sectorizado no ordenado a partir del momento de aprobación del instrumento urbanístico que establezca las determinaciones para su desarrollo. Antes de ese momento el suelo tendrá el carácter de rústico.

La sentencia pone en relación la normativa relativa al régimen del suelo con la normativa catastral, haciendo hincapié en que, si se desconectan completamente ambas normativas, nos podemos encontrar con que un mismo bien inmueble tendrá un valor sustancialmente distinto según el sector normativo de que se trate, fiscal o urbanístico, consecuencia de métodos de valoración distintos; no siendo fácil justificar que a efectos fiscales se otorgue al inmueble un valor muy superior al que deriva del régimen del suelo, obligando al contribuyente a soportar en diversos tributos una carga fiscal superior, mientras que resulta comparativamente infravalorado a efectos reparcelatorios, expropiatorios y de responsabilidad patrimonial.

Dado que en el caso se trataba de suelo urbanizable programado a desarrollar en un único plan parcial que no estaba aprobado al momento de la asignación del valor catastral, la AN concluye que la calificación del mismo es la de rústico: estima el recurso de la propietaria y anula la asignación de valor catastral.

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