CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

27/11/2015

Tribunal Supremo: la existencia de hermanos con posibilidad de prestar alimentos no elimina el derecho a percibir la pensión a favor de familiares de un pensionista fallecido

En el año 2012, el demandante -discapacitado y mayor de 45 años- solicitó de la Seguridad Social una prestación de las llamadas "a favor de familiares" tras el fallecimiento de su padre, puesto que a su entender cumplía los requisitos que la ley exige para reconocer esta pensión.

En efecto, la Seguridad Social reconoce el derecho de los familiares a obtener pensión o subsidio para los hijos o hermanos de beneficiarios de pensiones contributivas de jubilación e invalidez que hubieran convivido con el causante y a su cargo, sean mayores de 45 años y solteros -o divorciados o viudos-, acrediten una dedicación prolongada al cuidado del causante y carezcan de medios propios de vida.

No obstante, no existe el derecho a esta prestación si concurre la existencia de algún familiar obligado a satisfacer alimentos.

El INSS se sirvió a esta excepción para denegar la prestación, pues el demandante contaba con un hermano con ingresos procedentes de una actividad laboral, estimando que, por su nivel de ingresos, tenía obligación y posibilidad de prestar alimentos.

El tema llegó al Tribunal Supremo tras un sinuoso procedimiento, en el que el Juzgado de lo Social de Bilbao dio la razón al demandante y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco se la quitó para dársela al INSS. El planteamiento era diáfano y consistía en precisar si el deber de prestar alimentos que la ley impone a los hermanos es equivalente al que aluden las normas de Seguridad Social para impedir que nazca la prestación en favor de familiares.

En su sentencia de 15 de octubre de 2015, el Tribunal Supremo dio la razón al solicitante de la prestación. En primer lugar, llama la atención acerca del diseño básico de estas prestaciones -sus beneficiarios, requisitos y el alcance de la acción protectora-, el cual procede de una época en la que el modelo de familia imperante era bien diverso del actual; además, se trata de una prestación contributiva (es necesario haber cotizado previamente), pero de claros ribetes asistenciales, surgida en una época en que todavía no se habían diseñado las prestaciones no contributivas (asistenciales y que no requieren cotización previa). Se trata, pues, de una prestación cuyo reconocimiento ha de procurar que su eventual beneficiario no quede menos atendido por la pensión de alimentos que por la prestación de Seguridad Social excluida por ellos.

Por otro lado, y puesto que la presencia del familiar obligado a satisfacer alimentos elimina el derecho a la prestación de Seguridad Social, el Tribunal Supremo ha estimado reiteradamente que la concurrencia de este supuesto debe apreciarse de modo restrictivo, de forma que la posibilidad de otorgar alimentos ha de ser real y con visos de prolongación temporal, lo que no sucede cuando el obligado posee escasos recursos u otras cargas familiares.

Sentadas estas prevenciones, el Tribunal Supremo estima que el deber de ayuda entre hermanos es una obligación alimenticia, análoga al deber de prestarse alimentos entre ascendientes y descendientes, pero específica y distinta de la prestación de alimentos en sentido estricto, pues mientras los padres e hijos han de prestarse recíprocamente alimentos cuando lo necesiten y estos comprenderán el sustento, vestido, habitación, cuidados médicos y la educación, los debidos entre hermanos se limitan a los auxilios necesarios para la vida.

Las vetustas normas de Seguridad Social que hemos de aplicar -afirma el tribunal- presuponen que no existe situación de verdadera necesidad cuando quién podría percibir una prestación en favor de familiares es titular del derecho a obtener alimentos de un allegado. Sin embargo, el Tribunal Supremo postula una interpretación restrictiva de esa obligación de prestar alimentos, pues de una interpretación literal de las mismas resultaría que su mera existencia conduciría al cierre del acceso a la prestación.

En consecuencia, la obligación de prestarse mutuos auxilios que pesa sobre los hermanos no puede equipararse a la de alimentos cuando se trata del acceso a las prestaciones de Seguridad Social, y la existencia de hermanos no impide que surja el derecho a la prestación en favor de familiares, con independencia de su nivel de rentas.

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