CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

17/04/2015

Mecanismo de segunda oportunidad para empresas y personas

El Real Decreto-Ley 1/2015, de 27 de febrero, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de carga financiera y otras medidas de orden social, convalidado por el Congreso de los Diputados mediante resolución de 12 de marzo de 2015 instaura en España un régimen de exoneración de deudas para el deudor persona natural que supone una limitación al principio de responsabilidad patrimonial universal contenido en el artículo 1.911 del Código Civil, conforme al cual el deudor responde de sus deudas con todos sus bienes presentes y futuros.

Se trata de una institución largamente reivindicada por diversos agentes económicos e institucionales -en particular, el Fondo Monetario Internacional-, pues la experiencia demuestra que su carencia desincentiva acometer nuevas actividades y estimula por el contrario la salida del circuito regular de la economía, lo cual no favorece a los acreedores, pero tampoco al mismo deudor. Su objetivo es que una persona física, a pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer.

El mecanismo de segunda oportunidad diseñado por el Gobierno habrá de conducirse en el marco del procedimiento concursal partiendo de dos premisas: que el deudor sea de buena fe y que liquide por entero su patrimonio.

Cumplidas esas condiciones, el deudor podrá ver exoneradas de forma automática sus deudas pendientes cuando haya satisfecho en su integridad los créditos contra la masa, los créditos concursales privilegiados y, de no haber intentado un acuerdo extrajudicial de pagos, el 25 por ciento de los créditos concursales ordinarios.

Alternativamente, cuando no haya podido satisfacer éstos créditos y siempre que acepte someterse a un plan de pagos durante los 5 años siguientes, el deudor podrá quedar exonerado provisionalmente de todos sus créditos, excepto los públicos y por alimentos, contra la masa y aquéllos que gocen de privilegio general. Para la liberación definitiva de deudas, el deudor deberá satisfacer en ese periodo las deudas no exoneradas o al menos realizar un esfuerzo sustancial para ello.

El mecanismo se segunda oportunidad se complementa con controles y garantías que eviten insolvencias estratégicas o faciliten daciones en pago selectivas; paralelamente, gozará de un régimen fiscal privilegiado, en el sentido que se declaran exentas las rentas que se pudieran poner de manifiesto como consecuencia de quitas y daciones en pago de deudas por convenio concursal, acuerdo de refinanciación o acuerdo extrajudicial de pagos.

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