CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

27/03/2015

Tribunal Supremo: la cirugía estética no obliga al profesional médico a garantizar un resultado concreto

En julio de 2005, la demandante acudió a una clínica de cirugía estética de Valencia para someterse a unos tratamientos consistentes en aumento de pecho mediante el implante de prótesis mamarias, drenaje linfático manual y fotodepilación: suscribió un contrato con la clínica y el consentimiento informado, y se sometió a operación en septiembre de ese año.

Descontenta con el resultado de la operación -no se corrigió la asimetría de ambos pechos ni se había producido el levantamiento del pecho deseado- se sometió, sin coste alguno, a una segunda intervención en noviembre de 2006.

Posteriormente, en mayo de 2008 acude al servicio de urgencias donde se le detecta una tumoración en uno de los pechos, que motiva una nueva intervención en junio de 2008 para retirarle las prótesis mamarias, que se encontraban en mal estado.

Tras esa penosa experiencia, demandó a la clínica y al médico responsable de las operaciones en reclamación de daños y perjuicios, por el coste de las operaciones y el daño moral ocasionado, a lo que la Audiencia Provincial de Valencia accedió en base a considerar los tratamientos de cirugía estética como contrato de obra, sujetos al resultado esperado y que la paciente no obtuvo el resultado que deseaba, mandando indemnizarla por el coste de las operaciones.

Con ocasión del recurso de casación del médico condenado, el Tribunal Supremo recuerda su criterio respecto de los supuestos de medicina voluntaria y la pertinencia de la información al paciente a efectos de prestar un consentimiento informado en estos casos.

Así, aunque mantiene la condena al médico responsable de las operaciones, excluye en primer lugar la tesis del contrato de obra cuando se trata de medicina voluntaria. La responsabilidad del profesional médico -dice la Sentencia de 3 de febrero de 2015- es de medios y como tal no puede garantizar un resultado concreto. Obligación suya es poner a disposición del paciente los medios adecuados comprometiéndose no solo a cumplimentar las técnicas previstas para la patología en cuestión, con arreglo a la ciencia médica adecuada a una buena praxis, sino a aplicar estas técnicas con el cuidado y precisión exigible de acuerdo con las circunstancias y los riegos inherentes a cada intervención, y, en particular, a proporcionar al paciente la información necesaria que le permita consentir o rechazar una determinada intervención.

Los médicos -continúa el Tribunal Supremo- actúan sobre personas, con o sin alteraciones de la salud, y la intervención médica está sujeta, como todas, al componente aleatorio propio de la misma, por lo que los riesgos o complicaciones que se pueden derivar de las distintas técnicas de cirugía utilizadas son similares en todos los casos y el fracaso de la intervención puede no estar tanto en una mala praxis cuanto en las simples alteraciones biológicas. Lo contrario supondría prescindir de la idea subjetiva de culpa, propia de nuestro sistema, para poner a su cargo una responsabilidad de naturaleza objetiva derivada del simple resultado alcanzado en la realización del acto médico, al margen de cualquier otra valoración sobre culpabilidad y relación de causalidad y de la prueba de una actuación médica ajustada a la lex artis, cuando está reconocido científicamente que la seguridad de un resultado no es posible pues no todos los individuos reaccionan de igual manera ante los tratamientos de que dispone la medicina actual.

Respecto de la información que ha de facilitarse a los clientes, dice el Tribunal Supremo que sus efectos están especialmente vinculados a la clase de intervención: necesaria o asistencial, voluntaria o satisfactiva, teniendo en cuenta las evidentes distinciones respecto de la información que se debe procurar al paciente, más rigurosa en la segunda que en la primera dada la necesidad de evitar que se silencien los riesgos excepcionales ante cuyo conocimiento el paciente podría sustraerse a una intervención innecesaria o de una necesidad relativa.

Tiene además que ver con distintos factores: riesgos previsibles, independientemente de su probabilidad o porcentaje de casos y riesgos desconocidos por la ciencia médica en el momento de la intervención; padecimiento y condiciones personales del paciente; complicaciones o resultados adversos previsibles y frecuentes que se puedan producir, sean de carácter permanente o temporal, incluidas las del postoperatorio; alternativas terapéuticas significativas; contraindicaciones, características de la intervención o de aspectos sustanciales de la misma o necesidad de la intervención.

Manuel Núñez 3, 2.º, Oficina 1, 36203 Vigo, Pontevedra
Teléfono +34 986225237, Fax +34 986225554
carlosaplopez@icavigo.es