CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

09/01/2015

Tribunal Superior de Justicia de Cataluña: supuestos en que se produce una transmisión de empresa, a efectos de la sucesión de empresa y la responsabilidad del nuevo empresario frente a los trabajadores

En febrero de 2012, una empresa constructora cesó en su actividad y despidió a sus 19 trabajadores, los cuales se encontraron con que parte de sus indemnizaciones por despido y pendientes ciertas cantidades por salarios quedaban pendientes y sin abonar por la sociedad extinguida.

A continuación, parte de los socios de la sociedad extinguida -tres hermanos- crearon una nueva sociedad, cuya actividad también era la construcción; con un domicilio social a cien metros del anterior y sirviéndose de cuatro furgonetas que habían pertenecido a la primera sociedad extinguida, anunciándose como una empresa familiar con más de 25 años de experiencia.

Ante esta situación, los trabajadores acudieron a la vía judicial y reclamaron a la nueva sociedad las cantidades adeudadas por la sociedad extinguida, por entender que aquella era sucesora de ésta: siendo que el Estatuto de los Trabajadores dispone que el nuevo empresario queda subrogado en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social de la anterior, en aquellos casos en que se verifique un cambio de titularidad en una empresa, centro de trabajo o unidad productiva autónoma.

El Juzgado de lo Social entendió que, a pesar de la coincidencia sustancial de socios y de actividad, y de la utilización de idénticos elementos materiales, no concurrían suficientes hechos aptos para considerar una sucesión de empresas, dado que la actividad de la nueva empresa no se desarrollaba en el mismo domicilio social, ni existió un auténtico trasvase patrimonial de empresas ni de trabajadores.

El TSJC, en su sentencia de 9 de septiembre de 2014, llega a la conclusión contraria y declara la sucesión de empresas y la obligación de la nueva de hacer frente a las obligaciones contraídas y no satisfechas por la anterior, esto es, las indemnizaciones y los salarios debidos y no abonados.

Tras hacer un repaso de la evolución jurisprudencial del Tribunal Supremo en la materia -fuertemente imbuida por la doctrina emanada del Tribunal de Justicia de la Unión Europea-, el TSJC pone el acento en las relaciones familiares entre los socios de ambas empresas y la coincidencia parcial de los mismos, así como la coincidencia de su actividad, y subraya el hecho de la utilización, por la nueva sociedad, de las furgonetas que habían pertenecido a la primera sociedad extinguida, cuyo uso solo respondía a las relaciones personales entre los miembros de ambas entidades, pues eran utilizadas por la nueva sin haberlas comprado o contratado su uso a su propietaria, que era la sociedad extinguida.

Destaca, además, el hecho de describirse la empresa sucesora a sí misma como una empresa familiar con más de 25 años de experiencia, lo cual no se compadece con una empresa de nueva creación, lo cual solo podía significar que los miembros de la nueva sociedad aprovechaban su experiencia adquirida de la empresa extinguida.

A mayor abundamiento, la actividad de la nueva sociedad comenzó inmediatamente después del cese de la anterior, lo que resulta más relevante puesto que había sido creada con varios meses de antelación y se mantuvo sin actividad en tanto la sociedad extinguida seguía operando.

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