CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

19/12/2014

Audiencia Provincial de Las Palmas: la sola declaración de la víctima del delito puede ser suficiente para provocar el decaimiento de la presunción de inocencia del acusado, y propiciar su condena

La Audiencia Provincial de Las Palmas, en su sentencia de fecha 26 de noviembre de 2014 y con ocasión del juicio a un acusado por asesinato en grado de tentativa -por el que fue condenado- proclama, siguiendo una consolidada jurisprudencia, la aptitud de la sola declaración de la víctima para provocar el decaimiento de la presunción de inocencia en aquellos casos en que la víctima del delito es también el único testigo del delito, siguiendo el argumento del Tribunal Supremo de que nadie debe padecer el perjuicio de que el suceso que motiva el procedimiento penal se desarrolle en la intimidad de la víctima y del inculpado, so pena de propiciar situaciones de incuestionable impunidad.

No obstante, recuerda que la declaración de la víctima debe ser valorada con cautela, pues se trata de un testigo que de alguna forma está implicado en la cuestión, máxime cuando su testimonio es la noticia del delito y con mayor razón aún cuando se persona en la causa y no solo mantiene una versión determinada de lo ocurrido sino que, apoyándose en ella, pretende el castigo del acusado. Con estas prevenciones, la Audiencia se remite a las referencias que el Tribunal Supremo ha venido haciendo sobre aspectos relacionados con la valoración del testimonio de la víctima.

Así pues, no se trata de la necesidad de cumplir unos requisitos rígidos para que la declaración de la víctima pueda ser valorada como prueba de cargo suficiente, de forma que si concurren hubiera necesariamente de concluirse que existe tal prueba y, de no apreciarse, concluir necesariamente lo contrario; simplemente se señalan pautas de valoración, criterios orientativos que permitan a los tribunales expresar su razonamiento sobre unas pautas de valoración sobre la declaración de la víctima que reflejen puntos de vista objetivos, que puedan ser controlados por los tribunales superiores en vía de recurso.

En primer lugar, debe comprobarse que la víctima no ha modificado sustancialmente su versión en las distintas ocasiones en las que ha prestado declaración, que permite excluir la presencia de elementos que enturbie su credibilidad.

Seguidamente, debe verificarse la inexistencia de datos que indiquen posibles razones para no decir la verdad, como puede ser la enemistad anterior, el odio, el deseo de venganza o similares, los cuales han de vincularse a hechos distintos de los denunciados, pues es habitual que tales sentimientos tengan su origen precisamente en los hechos que se denuncian.

Que no existan esas razones no supone que deba aceptarse necesariamente la versión del testigo, pero permiten excluir la existencia de motivos para no hacerlo.

Finalmente, un tercer elemento al que habitualmente se hace referencia es la existencia de alguna clase de corroboración de la declaración de la víctima, especialmente cuando tal corroboración es posible dadas las características del hecho concretamente denunciado. No se trata de excluir razones para dudar del testigo sino, dando un paso más, de comprobar la existencia de motivos para aceptar su declaración como prueba de cargo.

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