CARLOS ALBERTO PÉREZ LÓPEZ

ABOGADO

05/12/2014

Tribunal Superior de Justicia del País Vasco: indemnización de daños y perjuicios a cargo de la empresa por su responsabilidad en la causación de un accidente de trabajo que deriva en la declaración de incapacidad permanente absoluta del trabajador

Los hechos de los que trae causa la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 11 de noviembre de 2014 se remontan al año 2002; en apariencia, resultan un tanto inocuos para la empresa dado que, en síntesis, se resumen en una falta de buen ambiente en el centro de trabajo.

En particular, una de las trabajadoras no mantenía buenas relaciones con una compañera de trabajo, situación que determinó su aislamiento y poca integración en el grupo de trabajo. En su momento, esta trabajadora puso este hecho en conocimiento del responsable de la empresa la cual, quizá llevada por esa apariencia inocua a la que nos referíamos antes, no hizo nada al respecto, lo que como más adelante se verá fue un error fatal.

Esta situación conflictiva provocó en la trabajadora afectada un trastorno psíquico, presentando un cuadro de ansiedad, excitación nerviosa con sintomatología somática en contracturas musculares, dolores de espalda, alteraciones dérmicas, mareos, nerviosismo, insomnio y alteraciones de la atención y la memoria, que a la postre determinó que causara baja en enero de 2002. Desde entonces alternó periodos de trabajo con otros de recaídas, hasta que en noviembre de 2003 no se reincorporó tras causar alta y fue despedida por la empresa.

La baja laboral fue reconocida como accidente de trabajo, debido a que la patología era derivada del estrés laboral y la tensión generada por las relaciones de trabajo con sus compañeros y la situación de dificultad de integración laboral.

El trastorno psíquico inicial derivó en un trastorno depresivo mayor con clínica significativa en tratamiento médico, que provocó que la demandante fuera declarada afecta de una incapacidad permanente absoluta, a resultas de lo cual se declaró la existencia de responsabilidad empresarial por falta de medidas de seguridad e higiene en el trabajo y la procedencia de que las prestaciones de Seguridad Social derivadas del accidente de trabajo fueran incrementadas en un 50% con cargo a la empresa.

Con estos antecedentes, la trabajadora interpuso demanda contra la empresa, el INSS y la TGSS reclamando una indemnización de daños y perjuicios derivados del accidente laboral que, recordemos, venía provocado por la situación de estrés laboral. El Juzgado de lo Social estimó su demanda y le reconoció una indemnización de 151.911 euros en atención a su edad, la gravedad y el alcance incapacitante de sus secuelas, dado que el trastorno padecido trasciende a su vida ordinaria más allá de la estrictamente laboral.

El TSJPV confirmó el pronunciamiento de instancia y elevó la indemnización, insistiendo en que la demandante vio vulnerado su derecho constitucional fundamental a la integridad física y psíquica durante el largo tiempo comprendido entre enero de 2002 y noviembre de 2003, durante el cual la empresa, que conocía sobradamente las denuncias de la demandante, no actuó para evitar el daño; reconociéndole una indemnización adicional de 50.000 euros en concepto de daño moral, dada la gravedad de la situación y sus consecuencias.

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